Una experiencia docente en modalidad virtual / A Teaching Experience in Virtual Mode

By Karina Cruz-Pallares

    Una experiencia docente en modalidad virtual / A Teaching Experience in Virtual Mode

    About the Practitioner-Researcher

    Karina Cruz-Pallares
    Professor-Researcher
    Chihuahua, MX
    Karina Cruz-Pallares

    Profesora-investigadora de la Escuela Normal del Estado de Chihuahua, México, donde ha sido Jefa del Área de Investigación, Representante Institucional PRODEP y Líder del CAEC “BCENELUB-CA-3 Investigadores Educativos IBYCENECH". Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), miembro del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE), integrante de las Redes Internacionales de Investigación de ARNA y AFIRSE y de la Red Nacional de Colaboración de Cuerpos Académicos en Educación (RCCAE). Integrante del Comité Interinstitucional de Artes, Educación y Humanidades (CIEES). Cuenta con el reconocimiento al Perfil Deseable del PRODEP desde el 2013. Se especializa en el estudio de los procesos de formación, diseño curricular y formación por competencias.

    Professor-researcher at the State Normal School in Chihuahua, Mexico, where she has been Head of Research, Institutional Representative for PRODEP and CAEC Leader “BCENELUB-CA-3 Educational Researchers IBYCENECH.” She is a member of the National System of Researchers (SNI), member of the Mexican Council for Educational Research (COMIE), member of the International Research Networks of ARNA and AFIRSE and of the National Collaboration Network of Academic Bodies in Education (RCCAE). She also belongs to the Inter-Institutional Committee of Arts, Education and Humanities (CIEES), and has a Desirable Profile recognition from PRODEP since 2013. She specializes in the study of training processes, curricular design and competencies training.

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    Resumen

    El texto describe la situación generada en una Escuela Normal del norte de México a raíz de la contingencia de salud ocasionada por el COVID-19, donde se destaca principalmente la pronta organización de los maestros y estudiantes para dar continuidad en línea al ciclo escolar 2019-2020. Los principales problemas que se enfrentan se derivan de las necesidades económicas que limitan las posibilidades para contar de manera permanente con un equipo tecnológico y con internet. Influye también la motivación del estudiante, el estrés generado por las condiciones de confinamiento y de contexto, no obstante se sigue con los procesos y se termina el periodo en línea donde se evidencian las competencias generadas o potenciadas para el manejo de recursos digitales en el ámbito educativo. 

    Contexto

    Los maestros, quienes elegimos la docencia como estilo de vida, sabemos que la educación no se restringe al salón de clases. La magia del proceso surge donde convergen dos más interesados en generar y compartir conocimiento, razón por la cual ante la contingencia de salud ocasionada por el nuevo coronavirus o COVID-19 y la ruptura del espacio áulico para el cual no hubo tiempo de prepararse, ni de estar prevenidos, los profesores nos dimos a la tareas de buscar y generar alternativas para atender la formación de nuestros estudiantes a la distancia, aunque sabido es, con las limitantes de la falta de presencialidad.

    En la Escuela Normal ubicada en el Estado de Chihuahua, México, donde tengo el privilegio de contribuir en la preparación de los futuros maestros, como en la mayoría de las instituciones del mundo, el ajuste posible se hace mediante el uso de medios tecnológicos y digitales, con facilidad en el nivel universitario de que los estudiantes son adultos y gestionan su propio aprendizaje, se hacen responsable de éste y buscan los medios para continuarlo. Además, en la mayoría de los casos los normalistas cuentan con una computadora portátil, debido principalmente a los usos y costumbres que las han colocado como un equipo indispensable, incluso para asistir a la escuela. La conectividad y el tener que compartir su laptop de lo que se habla más adelante, es con el transcurso del tiempo el principal problema.

    Una experiencia docente en modalidad virtual

    La enseñanza a distancia es posible mediante el empleo de diversos auxiliares. Para la denominada clase en línea se usa Google Meet, que permite mediante una llamada el contacto con audio e imagen entre los profesores y alumnos; clases establecidas formalmente en el horario asignando por la institución. El complemento para la clase donde se proporcionan materiales didácticos se hace en Google Classroom, herramienta gratuita y amigable, donde también se asignan tareas y se hace la retroalimentación. Finalmente el contacto permanente se lleva a cabo a través de grupos de WhatsApp y mediante el correo electrónico. 

    De esta manera, con todo preparado para seguir con el semestre después del periodo de vacaciones de primavera, nuevamente se establece contacto con los estudiantes y se plantea el ajuste realizado, las características propias de la modalidad y se espera la respuesta asertiva. La primera reacción de los jóvenes inclinados y comprometidos con su educación, fue en lo particular hacia el curso que iban a tomar la clase virtuales y la evaluación; de manera general se suscitaron diversos cuestionamientos ante las dudas que como seres humanos todos enfrentamos ante la eventualidad que modifica los planes trazados.

    Los estudiantes manifestaron sus miedos, angustias y temores ante lo incierto del panorama vislumbrado: sus preocupaciones iban desde cuándo y cómo podríamos volver a una rutina de relativa normalidad, qué acciones implementar para coadyuvar en el ámbito familiar, qué les tocaba hacer como miembros de una sociedad y otras más que reestablecieran su sentido de seguridad; inquietudes planteadas con el fin de liberar parte de las tensiones y dificultades que se acumulaban día con día por el confinamiento en los hogares.

    Momento donde surge lo inexplicable para quienes no han vivido la docencia. Y es que la voz del estudiante cualquiera que sea la edad, inquiere la visión del maestro. Los cuestionamientos buscaban más que una respuesta clara y definitiva que nadie tiene, un diálogo, una contestación empática, alguien que les dijera van a estar bien; que es normal, válido y comprensible sentirse mal, ya que todos de una u otra forma vivimos ese proceso que se puede comparar con un duelo, ante la pérdida de la seguridad, la libertad y la acción.

    Frente a estos desafíos, ¿qué se puede hacer?

    Una vez establecido un clima de confianza en una clase en línea, se contemplan los propósitos indicados en los programas, con la selección de aquellos temas que a entender del docente son clave para los futuros maestros. El curso que se atiende es la Producción de textos escritos, motivo para elaborar algunos, primero donde pudieran externar su pensar y sentir y luego colocándose en la posición docente, creando cuentos, relatos y materiales donde se consideren las características y necesidades de los alumnos de nivel primaria; estrategias catárticas para auxiliar en la aceptación de la realidad.

    Entre los sucesos comunes que también ocurren en una la clase regular, está la necesidad de estudiante por confirmar si se entendieron correctamente las instrucciones de las consignas, ya sea que estén escritas o se indiquen en la video-llamada, principal razón por la que se comunican a través de WhatsApp. También escriben para tener la atención de avisar cuando por motivos familiares o de otra índole no pueden entrar a la clase, misma que por indicaciones de la institución se queda grabada, con la facilidad de que se pueda ver cuando tenga la oportunidad.

    Aunque se presume que los alumnos corresponden a una generación que nace en la era de la tecnología, ante la novedad del uso de algunas de estas aplicaciones queda en evidencia la necesidad de aprendizaje permanente, para contar con los conocimientos y habilidades básicas que permitieran su manejo. Además se aprecia de nueva cuenta, una marcada tendencia a esperar la solución a los conflictos presentados por parte del docente, cuando existen múltiples auxiliares que pudieran investigar por cuenta propia, por ejemplo para cargar los archivos de tarea en Classroom, lo cual abre otra línea para indagar sobre la independencia del estudiante; cabe señalar que los catedráticos también debieron familiarizarse prontamente con estos recursos, poder enseñar su uso y que en ocasiones los papeles se invierten, siendo el propio alumno el que resuelve las dudas generales.

    Así, el reordenamiento de las actividades escolares en el entorno virtual se considera en un inicio como una alternativa pasajera, mientras se volvía a las clases regulares que podrían ser en un par de semanas. No obstante, el avance de la pandemia devela la imposibilidad de hacerlo en un tiempo breve y gradualmente se asume que el semestre debía terminarse en línea y es cuando se hacen evidentes las asimetrías, cuando el factor económico va determinando las acciones a seguir.

    La temporalidad del curso de la pandemia devela que no todos los normalistas tienen Internet permanente en sus hogares, ya sea porque en la comunidad de origen a la cual regresan a vivir la cuarentena no cuenta con el servicio o es ineficiente, además de costoso. Aunado a lo anterior se ven familias donde se sobrelleva el desempleo de uno de los padres o de ambos; en otros casos el sustento familiar depende de una economía informal que se ve truncada o donde sólo se cuenta con el equipo de cómputo del universitario y debe compartirlo con sus demás hermanos, quienes también buscan rescatar el ciclo escolar con trabajos a la distancia.

    Ante este panorama, otros estudiantes se ven en la necesidad de salir a buscar trabajo, para contribuir con la economía de la familia o son responsables de cuidar y guiar a sus hermanos menores, con lo cual se disminuye el tiempo disponible para atender sus clases en línea, situaciones donde la jerarquía de las necesidades básicas descrita por Maslow (1991), se impera y las prioridades deben ajustarse.

    En los datos oficiales, el Subsecretario de Educación Superior, señala que durante los primeros tres meses de la pandemia el 26% de los jóvenes mexicanos inscritos en las universidades no contaban con una tableta, una computadora personal y no tuvieron internet de manera continuada (Concheiro, 2020). En ese caso tanto el maestro y el alumno buscan opciones, verifican con qué medios se cuenta para poder continuar, se indaga también si se tiene la voluntad o las condiciones para hacerlo. Por fortuna, en la experiencia que comparto, en todos los casos se encuentra una contestación afirmativa, con lo que siempre hay lugar para la flexibilidad.

    Esta etapa, inédita en la vida del mundo moderno del siglo XXI, deja entrever las vicisitudes de muchas de las familias mexicanas para apoyar el estudio de sus hijos y profundiza las brechas de desigualdad determinadas en gran medida por el factor económico. En medida que el tiempo de reincorporación a las aulas se prolongue, se irán conociendo los efectos de la alternativa de la educación a distancia, como una más de las diferencias selectivas entre la población que tiene acceso a los recursos y la que no. Las Escuelas Normales agotarán las opciones disponibles para evitar el rezago y la deserción, con la espera de que sea suficiente.

    Referencias

    Concheiro, L. (2020, agosto 5). Seminario Internacional “Los desafíos de la profesión docente en las culturas digitales” 10ª sesión. https://www.youtube.com/watch?v=_ygT8MizYgM&t=220s

    Maslow, A. (1991). Motivación y personalidad. Madrid: Ediciones Díaz de Santos

    Para citar este trabajo, utilice la siguiente referencia:

    Cruz-Pallares, K. (2020). Una experiencia docente en modalidad virtual / A Teaching Experience in Virtual Mode. Retrieved from https://www.socialpublishersfoundation.org/knowledge_base/una-experiencia-docente-en-modalidad-virtual-a-teaching-experience-in-virtual-mode/

    Copyrighted by Creative Commons BY-NC-SA

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    Summary

    The text describes the situation generated in a Normal School in northern Mexico as a result of the health contingency caused by COVID-19, and mainly highlights the prompt organization of teachers and students to continue the 2019-20 school year online. The main problems faced result from economic needs that limit the possibilities of relying on permanent access to technology and the internet. Other influences include students’ motivation and the stress generated by confinement and context. Nevertheless, we persevered and finished the term with evidence of skills generated or enhanced for the management of digital resources in the field of education. 

    Context

    Teachers, who choose teaching as a way of life, know that education is not restricted to the classroom. The magic of learning occurs when two people interested in generating and sharing knowledge converge, which is why, in the face of the health contingency caused by the new coronavirus or COVID-19 and a break with the classroom for which there was no time to prepare or be prepared, teachers took on the task of seeking and creating alternatives to teach students at a distance, with the limitations of not being physically present.

    In the Normal School located in the State of Chihuahua, Mexico, where I have the privilege of preparing future teachers, as in most educational institutions around the world, teaching adjustments have been made possible through technological and digital means. This is easier at the university level because students are adults and can manage, take responsibility for, and seek the means to continue their own learning. In addition, in most cases university students have a laptop, mainly due to the practices that have made it an indispensable tool, even just to attend school. Connectivity and having to share one’s laptop, which is discussed below, has become the main problem.

    A Teaching Experience in Virtual Mode

    Distance learning in Mexico, as in many other parts of the world, has been possible through the use of various technology aids. For the so-called online class, Google Meet is used, which allows audio and visual contact between professors and students. Google Meet allows for classes formally scheduled by the institution. Support for classes, including teaching materials, is provided by Google Classroom, a free and user-friendly tool, where homework is also assigned and feedback given. Finally, permanent contact is carried out through WhatsApp groups and email. This way, with everything prepared to continue the semester after Spring Break, student contact was reestablished, adjustments in teaching method were made, and a favorable response was expected. The initial reaction of students committed to their education was about how online classes and grading would be carried out. In general, various questions were raised in light of the doubts we all face as human beings when events change prior plans.  

    The students expressed their fears, worries and concerns in the face of an uncertain outlook. Their concerns ranged from when and how we would return to a relatively normal routine, what actions should be implemented by teachers to help with the family atmosphere, what they should do as members of society, and how to reestablish their sense of security. Concerns were raised in order to release some of the tensions and difficulties that accumulated day after day due to home confinement. 

    Times like these are inexplicable for those who have not experienced teaching. The student’s voice, whatever the age, asks for the teacher’s vision. Their questions looked for more than a clear and definitive answer (which no one has): rather, they sought a dialogue, an empathetic response, someone to tell them they will be fine; that it is normal, valid, and understandable to feel bad, since in one way or another we all go through a process that can be compared to a duel, in the face of a loss of security, freedom, and action. 

    In the face of these challenges, what can be done?

    Once a climate of trust has been established in an online class, we can consider appropriate program purposes and select those topics that faculty understand are key for future teachers. The course in this case is Producing Written Texts, which gives students reason to first externalize their thoughts and feelings, and second, place themselves in the teacher’s position: creating tales, stories, and materials appropriate for elementary students providing cathartic strategies to help accept reality. 

    Among the common events that also occur in a regular classroom is the student’s need to confirm if assignment instructions have been understood correctly, whether written or provided in a video-call. Through WhatsApp students could notify faculty when for family or other reasons they could not attend class, and at the institution’s suggestion classes were recorded, so that students could view lessons when they have time. 

    Although it is presumed that students belong to a generation that was born in the era of technology, given the novel use of some of these applications, there has been a need for ongoing learning, in order to have the basic knowledge and skills that facilitate their use. In addition, there has been a marked tendency for students to wait for faculty to solve conflicts that come up, when there are multiple ‘helps’ options students could employ on their own. For example, they could load homework files in Google Classroom, which opens a way to inquire about student independence. It should be noted that the professors also needed to quickly become familiar with these resources, to be able to teach their use, and that sometimes roles are reversed, with the student being the one who resolves general doubts about the use of technology. 

    Thus, the rearrangement of school activities in a virtual environment was initially considered a temporary alternative, with a return to regular classes perhaps in a couple of weeks. However, the pandemic’s growth revealed the impossibility of doing so in a short time and it was gradually assumed that the semester would end online. At that point key asymmetries became evident, and economic factors determined what happened next. 

    The course of the pandemic revealed that not all pre-service teachers had permanent internet connection in their homes, either because the community of origin in which they quarantined does not have Internet, or it is inadequate as well as expensive. In addition to the above, there are families where one or both parents is unemployed, in other cases the family depended on an informal economy that was truncated, or where the student only has a university computer and must share it with siblings, who were also trying to salvage the school year by studying at a distance. 

    In these circumstances, some students found it necessary to look for work to contribute to the family’s finances, or became responsible to care for and guide their younger siblings, thereby reducing the time available to attend their classes on line, situations where the hierarchy of basic needs described by Maslow (1991) prevailed and priorities had to be adjusted. 

    In official data, the Undersecretary of Higher Education points out that during the first three months of the pandemic, 26% of young Mexican university students did not have a tablet, a personal computer, and did not have consistent internet (Concheiro, 2020). In those circumstances, both the teacher and the student looked for options and determined what means were available to continue, and inquired if they had the will or conditions to do so. Fortunately, in my experience for every case of severe hardship there was an affirmative answer based on room for flexibility. 

    This period, unprecedented in the modern world of the 21st century, continues to reveal the difficulties many Mexican families face in their efforts to support their children’s studies, and to highlight widened inequality gaps largely determined by the economy. As the time before returning to classrooms lengthens, the effects of distance education will become further evident, as one more difference between those who have access to resources and those who do not. Normal Schools will exhaust all available options to prevent students from falling behind and dropping out with the hope that our efforts will be sufficient.

    References

    Concheiro, L. (2020, August 5). Seminario Internacional “Los desafíos de la profesión docente en las culturas digitales” 10ª sesión. https://www.youtube.com/watch?v=_ygT8MizYgM&t=220s

    Maslow, A. (1991). Motivación y personalidad. Madrid: Ediciones Díaz de Santos

    To cite this work, please use the following reference:

    Cruz-Pallares, K. (2020). Una experiencia docente en modalidad virtual / A Teaching Experience in Virtual Mode. Retrieved from https://www.socialpublishersfoundation.org/knowledge_base/una-experiencia-docente-en-modalidad-virtual-a-teaching-experience-in-virtual-mode/

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